martes, 26 de junio de 2012

¿Problemas para educar a un Jack Russell?



 Encontrándonos ante un animal pequeño, ya deberíamos saber que se trata, a pesar de las apariencias, de una criatura con muchísima energía. De hecho para educar a un Jack Russell debemos tener en cuenta que es un animal muy frenético, verdaderamente inagotable. Como cualquier terrier, es un perro nervioso, enérgico, muy movido, así que no es muy apto para personas sedentarias ni primerizos en cuanto a mascotas caninas, ni tampoco se les da muy bien tratar con niños pequeños.

El Jack Russell se origina el Inglaterra, de mano del reverendo John Russell. Paradójicamente, tratándose de un hombre religioso, era un gran amante de la caza, y por ello se compró un terrier, perros a los que admiraba profundamente. Su pasión por estos perros lo llevó a la crianza, y comenzó a cruzar terriers de distintos tamaños y colores en la búsqueda no tanto de un físico concreto, si no de unas aptitudes cada vez mejores para la cacería. Este es el motivo por el que el Jack Russell no tienen un aspecto tan marcado como otras razas, como por ejemplo el Labrador. Pero el verdadero auge de esta raza empezó en Australia, algunos años después, cuando unos pocos miembros de los preciosos Jack Russell llegaron al país a modo de regalo. De hecho fue así como se estandarizó la raza, según los ejemplares australianos, y por eso se cree que este es su país de origen. En definitiva, ¿qué nos dice esto sobre la manera de educar a un Jack Russell?

Nos dice que son perros de caza. Eso implica muchas cosas. Como terrier y como cazadores, los Jack Russell tienen una cantidad desbordante de energía y ganas de correr, saltar, perseguir, rastrear,...Son perros incansables, como buena parte de sus primos terrier. Tienden a ladrar ante cualquier alarma por una cuestión de instinto: avisar de que su presa está cerca. También tienen facilidad para cavar hoyos indiscriminadamente, como intentando alcanzar a su presa (por norma general conejos o roedores, aunque también zorros) en su propia madriguera. Su capacidad para seguir moviéndose es verdaderamente agotadora. Para educarlo, ¡hay que tener la misma cantidad de energía!

Hay que ser muy paciente con el Jack Russell. Repito, muy paciente. Es un perro frenético que puede volvernos locos, pero debemos aprender a sobrellevarlo. Lo primero de todo es cansarlo, cansarlo muchísimo. Largos paseos, mucho ejercicio. Tírale la pelota, dale muchos juguetes para morder, juega abundantemente hasta que esté cansado, pero sin pasarse, no debe estar exhausto. Necesitas que haya quemado toda esa energía que desborda, y a la vez aún sea capaz de prestar atención a algo. A ti, más concretamente, y a las recompensas que vayas a darle por llevar a cabo las acciones que quieras enseñarle.

Es posible que te cueste encontrar el punto de cansancio necesario, pero no desistas. Educar a un Jack Russell puede ser difícil; no obstante, cuando se consigue es una maravilla de perro. ¿O acaso no conoces a Jesse, el magnífico Jack Russell que puede cerrar las puertas abiertas e incluso ponerte las zapatillas, entre otros graciosos trucos? Todo esto y mucho más puedes conseguir con tu perrito si sabes cómo educarlo correctamente.

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