lunes, 25 de junio de 2012

Consejos para Educar a un Labrador



Para educar a un labrador debemos tener en cuenta que se trata de un perro hecho para ser dócil, con muchas ganas de complacer a su dueño. Estamos ante un animal de naturaleza sumisa aunque vivaz, con ansias de trabajar. Se adapta bien a cualquier ambiente, pero tiene mucha energía, algo que hay que tomar en cuenta a la hora de adiestrarlo.

Si queremos educar a un labrador debemos tener en cuenta su origen, saber por qué nació y cuál era su función, la función que con los años aún perdura en su instinto. En este caso estamos ante un origen algo impreciso, pero lo más probable es que se encuentre en Canadá, más concretamente en la ciudad de Saint John, Newfoundland. Sus ancestros son el perro de agua de Saint John, una mezcla de perros de trabajo, y el resultado se cruzó más adelante con los ejemplares más pequeños de Terranova, con tal de conseguir un perro no tan grande, pero igual de fuerte, leal y dócil. Es así como nació el que ahora conocemos como Labrador, con su aspecto elegante y esbelto, con el pelaje negro, crema o color chocolate. Más adelante esta raza fue llevada a Gran Bretaña, y es por eso que en algunos lugares pone que ese es su país de origen.

Así pues, nos encontramos ante un perro de trabajo. Como tal, era necesario que tuviera una personalidad sumisa, una gran disposición a la obediencia y por tanto facilidad para ser adiestrado. Tampoco podía ser un perro que se cansara demasiado pronto, así que tiene mucha energía que hay que consumir. El labrador es, por tanto, un animal dócil y obediente que quiere ser dirigido en un trabajo. Eso es lo que lo completa: trabajar. Necesita tareas que hacer. Puede ser desde recogerte las zapatillas y traértelas hasta llevar una mochila con una botella de agua y un bocadillo mientras vais de paseo. Lo único que le importa es ser útil y que estés orgulloso de él.

Con esta información en nuestras manos, ¿cómo debemos adiestrar a este hermoso animal? Bueno, primero de todo hay que saber que es una de las razas más fáciles de educar, por el simple hecho de que quiere ser entrenado, quiere obedecer y quiere complacerte. Hay que seguir la pautas naturales de un perro alfa, por supuesto: hay que ser firmes, decididos y consecuentes con nuestras órdenes. También hay que dejar que haga mucho ejercicio, darle tareas, trabajos. Además el labrador disfruta mucho del agua; si tienes una piscina, por ejemplo, o puedes llevarlo a una playa para perros, hazlo: te lo agradecerá inmensamente.

Si sigues mis consejos, educar a un labrador será pan comido. Estamos ante un perro con muchas ganas de obedecer y trabajar, así que será una tarea muy sencilla siempre y cuando te asegures de permanecer firme en el adiestramiento.

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